647- Amor


Ama sin reclamar nada, 
Porque el amor es desinteresado. 

Ama sin calcular las desventajas, 
Porque amar es sacrificarse. 

Ama sin poner condiciones, 
Porque el amor es darse. 

Ama sin exclusividades, 
Porque amar es compartir. 

Ama sin fecha y sin tiempo, 
Porque el amor es eterno. 

Simplemente ama...

646 - Experiencia de confianza


Todo lo pintas negro, mascullas lamentos, te desentiendes de todo. Ya no crees en el esfuerzo, ¿para qué luchar? -no lo lograré nunca- -siempre ocurre lo mismo-. El desaliento te inmoviliza, te paraliza, te impide reaccionar. Ya no eres tú quien dirige tu vida. ¡Ya no vives!

645 - Mal hecho


La mediocridad se define como lo mediano, subdesarrollado, de poco valor, ordinario, de calidad media o deficiente, como muchas cosas que hacemos en nuestra vida diaria. Cuando se dice de las cosas mediocres se refiere a todo lo que se ubica entre lo vulgar, lo imperfecto o lo que está mal hecho. Cuando se refiere a las personas, la mediocridad denota mediana inteligencia, de poca o ninguna importancia, de calidad media en sus caracteres o condiciones generales, e incluso de sentimiento mezquino.


644 - Triunfar



Puedes comenzar de nuevo aunque no tengas fuerzas y no te preocupes que poco a poco recuperaras el entusiasmo, la alegría y la felicidad, que alguna vez tuviste, no importa si te has caído,  ni cuanto daño te has hecho, al final lo único verdaderamente importante es que te levantaste para continuar, por que si realmente lo deseas, lo lograrás.

La realidad es que no importa cuanto se ha perdido hoy, siempre nos queda el mañana, puedes comenzar de nuevo y para ello puedes empezar por:

 1- Perdonar y dejar el pasado atrás, deja de preocuparte por lo que ya paso, ni hables  mas acerca de todo lo sucedido. Mientras mas te conectas al pasado, mas difícil de  resolver se vuelve tu situación. Libérate de esa carga negativa que no te pertenece,  acógete a la magia del perdón y deja el pasado atrás, pues ya no se puede cambiar.

2- Vive tu duelo, muchas veces cuando tratamos de aparentar que somos fuertes,  guardamos todo el dolor que nos causo una situación, convirtiéndonos en una olla de presión a punto de explotar. Llora si tienes ganas y apóyate en esa persona que sabes que esta dispuesta a escucharte con amor

3- Retírate y recupera tu serenidad, ve con frecuencia a ese lugar especial donde te  sientes en paz, escucha tu música preferida para despejar la mente, practica tu rutina de actividad física preferida para liberar el estres, ora o medita para relajarte y volver  a conectar con la presencia divina en tu interior. Es ahí donde se encuentra tu fortaleza.

“No tengas miedo de caer, aprende y levántate, sacúdete el polvo,respira profundo y mira a tu alrededor… hay un día precioso allá fuera y la vida esta esperando a que sonrías de nuevo”

Yasnely Gomez

643 - Iracundos


1. No se desgaste en cosas triviales
Si toma unos pocos segundos de su cotidianidad, descubrirá que muchas veces se enoja por asuntos sin trascendencia. Cada circunstancia debe ser medida en su verdadera magnitud, y constituye ayuda para vencer el problema, tal como recomiendan las Escrituras: “No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de muerte.”(Proverbios 11:4)
2. Aprenda a controlar sus emociones
Un joven cristiano iba en su moto cuando un auto le cerró el paso. Afortunadamente el muchacho no iba a alta velocidad, pero obviamente cayó y se produjo unas lesiones leves. Preso de la ira, se levantó y con el casco protección, arremetió contra el vehículo. ¿Resultado? No solo tuvo que pagar los daños sino que, además, debió disculparse con el otro conductor.
3. Responda con aplomo
La ira nos lleva a reaccionar, generalmente sin medir el alcance de las palabras. Por esa razón, el rey Salomón recomendó: “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”(Proverbios 15.1)
4. Pase por alto las ofensas
¿Sabía usted que generalmente dimensionamos las cosas sin razón de ser? Le pongo un ejemplo: soy amigo de caminar al mediodía por la Plaza de Caycedo, un lugar céntrico y hermoso de mí amada santiago de Cali. Muy concurrido, además. En cierta ocasión tropecé y caí. Muy dentro pensaba que todos, absolutamente todos, tenían su mirada fija en mí. ¡Tremendo error! Cada quien siguió en lo suyo. Igual con todo lo que ocurre: a veces le damos más importancia de lo que debería.
Lo aconsejable, si alguien nos ofende o busca provocarnos, es pasar por alto sus palabras: “El necio al punto da a conocer su ira; mas el que no hace caso de la injuria es prudente.”(Proverbios 12:16; 16:14; 19:12)
5.  Evite problemas
En un centro comercial alguien gritaba, fuera de casillas: “¿Por qué me miras de esa forma? Dímelo. ¿Quieres problemas?”. El interlocutor respondió con calma: “Disculpe si lo molesté, señor, pero es que tengo estrabismo en los ojos”. El autor del escándalo quedó en ridículo. Se agenció problemas sin razón: “El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.”(Proverbios 15:18; 19:19)
6. No asuma como propios los problemas de otros
Es bueno ser sensible al dolor ajeno, pero no el meternos en problemas de otros porque terminamos involucrados, peleando sin razón: “El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas.”(Proverbios 26:17)
7. No asuma el comportamiento intolerante de otros
“Soy iracundo porque mi padre era así”, me dijo una señora tras descubrir—en una consejería—que su mayor problema eran las reacciones airadas. Hablamos un buen rato y descubrió, que asumir el comportamiento intolerante de su padre, no hacía otra cosa que traerle problemas. Este tema lo abordó el proverbista cuando escribió: “No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos...”(Proverbios 22:24)

Usted tiene su propia personalidad. Asúmala. Sepa que usted y nadie más que usted es responsable por lo que dice o hace.
Fernando Alexis Jiménez

642 - Seguir adelante


Cuando todo parece terminarse y el panorama es de lo más oscuro, cuando la vida parece haber perdido su significado y no hay más nada que hacer; cuando nos sentimos acorralados por fuerzas superiores a las nuestras, surge la esperanza como recurso final para encontrar un nuevo rumbo, levantar la frente y continuar hacia adelante y renovar los esfuerzos para cumplir con la misión asignada por la vida.

La esperanza es un detonante. Cuando la tenemos se desencadena en nosotros un deseo de luchar, un ánimo especial para afrontar cada una de las actividades cotidianas, incluso las más difíciles. Ella nos permite adquirir el fuerte deseo de seguir adelante cuando nuestras fuerzas nos abandonan y la voluntad necesaria para renunciar a nuestros sueños aún cuando el camino es una cuesta casi imposible de remontar.

La esperanza sana el alma desalentada y con seguridad será una amiga fiel que nunca nos abandonará ni desilusionará. Por eso debemos buscarla, crearla, apegarnos a ella y defenderla de quienes por haberla perdido intentan desacreditarla.

La esperanza es el puente que nos tiende Dios cuando el viento sopla en contra y los obstáculos nos impiden ver su gloria. Es el recurso final que el Creador pone a nuestra disposición cuando parece que no tuviéramos ningún recurso a nuestro alcance.
Humanet.com


641 - Bien que hace feliz al hombre


¿Se puede dar menos? Se puede. La vida eterna se puede comprar por nada, la pueden comprar incluso los que no tienen nada, basta la buena voluntad. En resumen, el precio de la felicidad es la virtud, la buena voluntad es la condición de la felicidad. ¿Qué hemos de pedir a Dios? ¿Riquezas, honores? Estos son bienes pequeños (minima bona). Dios los da a los buenos, para que no pensemos que son malos. Y los da también a los malos, para que no pensemos que son grandes bienes: ¿Qué hemos de pedir? La buena voluntad. La buena voluntad es el bien que nos hace buenos. 

En resumen, en un sentido, el Bien supremo es la vida eterna, o sea, Dios mismo, como Bien que hace feliz al hombre. En otro sentido, el Bien supremo es la buena voluntad, o sea, la virtud, que es el «precio»o la condición de la felicidad.

Demos un paso más. La buena voluntad es lo mismo que la caridad: Y ¿a qué llama caridad Agustín? Al amor bueno, al amor ordenado, al amor que ama lo que debe amar, al amor que ama a Dios como Bien supremo: amor Dei. Por tanto, si la vida eterna es Dios y si la buena voluntad es amor de Dios, se comprende que en otro texto diga Agustín que el precio de la vida eterna (que es Dios) es el amor de Dios: amemus et emimus. 

Ahora bien, el amor de Dios sólo puede darlo Dios, sólo puede venir del Dios que es amor, más concretamente, del Espíritu Santo, que es el Amor personal del padre y del Hijo. La buena voluntad o el amor de Dios (amor Dei) o la caritas es un don, una gracia del Espíritu Santo ¿Qué hemos de pedir? El Espíritu Santo que hará que nuestra voluntad sea buena:  la vida eterna, o sea, el Bien supremo como felicidad, es la posesión de Dios. Y la buena voluntad, o sea, el Bien supremo
como virtud, en cierto modo, es también la posesión de Dios. Sólo si poseemos el Espíritu Santo (Dios), tendremos una voluntad buena y podremos alcanzar la vida eterna. Sólo Dios puede darnos la felicidad, sólo Dios puede hacernos buenos. 
 San Agustín

640 - A través de Él


A través de nuestra vida, nuestro ser y nuestro actuar, Dios se manifiesta a otras personas. A través de nuestros gestos expresamos el Amor de Dios. A través de nuestros hábitos damos testimonio de El. A través de nuestra forma de vivir somos ejemplos de vida para los demás.

639 - Adiós


Cuando hay un dolor profundo, el corazón pesa. Se siente su abatimiento y es como si una enorme losa nos aplastara el pecho. Con esa sensación mortificante y amarga el dolor sube hasta nuestros labios y se convierte en oración:
"Tú lo sabes Señor, lo sabes mejor que nosotros porque Tú conoces a la perfección el corazón de los hombres. Y Tú sabes lo adolorido que está este pobre corazón porque tiene que decir adiós".

Decir adiós es una cosa y saber decir adiós es otra. Decir adiós es abandonarse a ese dolor que tiene sabor a muerte.
Decir adiós es sumergirse en esa profunda pena que nos brota del corazón y se asoma a nuestros ojos convertida en lágrimas.
Decir adiós es quedarse con un hueco en el pecho... es levantar la mano en señal de despedida y darnos cuenta que es el aire, lo único que acarició nuestra piel.
Es volver a casa y ver tantas y tantas cosas del ser amado y junto a esas cosas, un sitio vacío. Es llorar, desesperarse, vivir en la tristeza de un recuerdo.
¡Decir adiós es tan triste y hay muchos adioses en nuestras vidas! El adiós al ser querido que se nos adelantó, el adiós de las madres a sus hijos en países en guerra, el adiós a quién amamos y se aleja del hogar... el adiós que se le da a la tierra que nos vio nacer...

"Señor, sabes que me duele el corazón pero Tú me vas a enseñar a "saber decir adiós".

María Esther de Ariño


638 - Un Préstamo


Un Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Es...o es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo... EL MAS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRÉSTAMO ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos"

637 - Frialdad emocional


La indiferencia es un sentimiento o postura hacia algo o alguien caracterizado por no ser ni positivo ni negativo, intermedio entre el desprecio y el aprecio; y relacionado con la apatía. Es el estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado. Es un error que conduce a la insensibilidad, la frialdad emocional y el insano despego psíquico, desembocando en la paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización. Como parte de la condición humana, se espera que las personas tengan empatía y puedan relacionarse con los demás. En este sentido, la indiferencia es la negación del ser, ya que supone la ausencia de creencias y motivaciones. Quien es indiferente no siente ni actúa, manteniéndose al margen.


636 - Opinan igual


Estar pendiente de lo que piensen los demás sobre ti, va provocar que te estés comparándote con los demás sintiéndote inseguro de ti mismo, actuar en función de agradar a los demás y sólo por interpretar sin fundamento lo que piensan los demás sobre ti.

Este pensamiento irracional negativo, es infundado, creado en tu mente, sin pruebas que sustenten tu forma de interpretar lo que piensan los demás sobre ti. Es posible que estos pensamientos hayan nacido de dudas vagas, presentimientos o quizás por una o dos experiencias pasadas pero que no tendrían que porque siempre repetirse ¿no crees?

Asumes que tus conclusiones son las correctas sin detenerte a comprobar la certeza de tus pensamientos, quizás para ti mismo es 100% cierto pero sin sustento, quizás te sorprendas de lo que piensan los demás sobre ti.

Toma en cuenta estos consejos para que puedas mejorar la autoestima y puedas corregir algunos pensamientos que no te dejan avanzar en tu relación con los demás, son los siguientes:

1. Lo primero y más importante que debes tener en cuenta es que debes evitar asumir el pensamiento y los sentimientos de los demás. Es mejor no tratar de leer la mente de los demás porque solo lograrás confundirte asumiendo cosas que no son y lo único que lograrás es que tengas baja autoestima.

2. Debes tener en cuenta que de ahora en adelante debes tratar que los sentimientos y pensamientos de otras personas antes de asumirlos y complicarte la vida y eso influya en mejorar la autoestima, debes comprobar, probar y cuestionarte los pensamientos.

3. Si careces de información directa de la persona y solo has escuchado comentarios, entredichos, pero posees otras evidencias, evalúa antes de sacar una conclusión.

Valeria Saavedra

635 - Justificando mentiras


La mentira es uno de los pecados más generalizados en nuestra sociedad, hasta tal punto que la conciencia de muchos cristianos  se ha insensibilizado y debilitado con respecto a este pecado.

Mucha gente cree que es imposible vivir sin mentir, por esa razón la mayoría se justifica al hacerlo, pero toda justificación es ilusoria y carece de todo fundamento, pues la falsedad y la mentira son inmorales y contrarias a la conducta que Dios requiere de sus hijos.

Esto incluye:
Falso testimonio, engaño, hipocresía, exageración, calumnias, deshonestidad, fingimiento, incumplimiento, fraudes, falsificación, excusas, doble vida, pecado encubierto, disimulos.

Debemos desecharlas de todas las áreas de nuestra vida, ya sea en el hogar como en el trabajo, con los amigos, la iglesia, la escuela, es decir de todo ámbito y relación.

Nuestra conducta debe caracterizarse por la honestidad, la honradez, la integridad, la sinceridad, la transparencia y la veracidad.

Una sociedad asentada sobre la mentira y el engaño está destinada a desmoronarse.  
Miguel Rosell

634 - Lo que el otro tiene que decir


Aclarémoslo de una vez: el objetivo de escuchar al prójimo es verdaderamente conocer lo que tiene que decir: sus pensamientos, sus experiencias, sus sentimientos... para comprenderlo mejor , para conocerlo más, para enriquecernos con el don que el prójimo hace de sí mismo al expresarse, todo en un ambiente de respeto absoluto. Los siguientes no son objetivos válidos: tener un sonido de fondo; obtener información con la cual atacar después; mientras oímos, pensar en como rebatir al otro dice; ganar la pelea.

No interpretemos, no demos por supuesto, no pensemos por el otro. En caso de duda, hay que preguntar. Si nos sentimos lastimados con lo que dice alguien que nos quiere, probablemente estamos entendiendo mal. Nuevamente, hay que preguntar. «¿Podrías aclarar más este punto?», «¿Lo que quieres decir es...?».

No es lo mismo -y no podemos tomarlo de la misma manera- algo que nos dice el prójimo cuando está contento o cuando está deprimido, tranquilo o enojado, agotado o lleno de energía, lúcido o confuso... Cada momento es diferente, y hay que tomarlo en cuenta.

Por más que nos moleste lo que el otro nos dice, siempre podemos encontrar una intención positiva en sus palabras, y ésta nos enriquece, nos calma y equilibra.
Yusi Cervantes

633 - Fácil de subir y fácil de bajar


Hay personalidades estables, inteligentes, narcisistas, que necesitan un reconocimiento del entorno, pero cuyas capacidades adaptativas son tan adecuadas que la fama los hace progresar y los estabiliza. Otros desarrollan una inteligencia emocional mediática. Se aferran a la fama como una adicción, y cuando la pierden, la reemplazan por el alcohol, la droga, el sexo, la violencia. Son personalidades desadaptadas que ante la fama pueden desequilibrarse, volverse agresivas, intolerantes, infantiles y vivir cambiando de pareja. Estas personas deberían ser sometidas a un estudio de personalidad. Son susceptibles de cambio y mejoría si buscan ayuda profesional.
Dr. Germán Aguirre:
Médico Neuropsiquiatra, especialista en comportamiento humano.

632- ¡ Vamos!


La palabra entusiasmo proviene del Griego y significa tener un Dios dentro de sí.

La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que  ocurrieran cosas.
Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano.
Era necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que se presentaban y pasar a una nueva situación.

El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla.
Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo.
La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de  transformar las cosas, cree en si misma, cree en los demás, cree en la  fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad. Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la fuerza y  la certeza en sus acciones.

El entusiasmo es lo que da una nueva visión de la  vida.
Entusiasmo es distinto del optimismo. Mucha gente confunde el  optimismo con el entusiasmo. Optimismo significa creer que algo favorable va a ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren.

En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos, las cosas. Solo hay una manera de ser entusiasta, actuando entusiastamente.
Si tuviéramos que esperar tener las condiciones ideales primero para luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre tendríamos razones para no entusiasmarnos.

No son "las cosas que van bien" lo que trae entusiasmo, es el entusiasmo que nos hace hacer bien las cosas.
Hay personas que se quedan esperando que las condiciones mejoren, que llegue el éxito, que mejore su trabajo, que mejore su relación de pareja o de familia para luego entusiasmarse... la verdad es que jamás se entusiasmarán por algo.

Si creemos que es imposible entusiasmarnos por las condiciones actuales en las que nos tocó vivir, lo más probable será que jamás saldremos de esa situación.

Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea.
Dejar de un lado toda la negatividad, dejar de un lado todo el escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con la vida, con quienes nos rodean y con uno mismo.

631 - Alegrar rostros


La Iglesia consciente de esto ha querido manifestar su cercanía a todas aquellas personas que de alguna u otra manera están enfermas. Por este motivo ha instituido las llamadas obras de misericordia corporales. Una de ellas es: visitar a los enfermos. Para ello los católicos tienen como modelo al mismo Jesucristo, que a lo largo de su vida pública mostró una especial predilección hacia quienes sufren. Ciegos, cojos, paralíticos, leprosos… a todos los recibe y los cura. Todos contemplan en Él, el rostro amable de un Dios, que al hacerse hombre, nos comprende mejor y se compadece de nuestras debilidades físicas.

Movidos por este ejemplo los católicos, de acuerdo a sus posibilidades, se acercan a los hospitales de todo el mundo para ofrecer con su presencia un poco de aliento a quienes tanto lo necesitan. No es una misión exclusiva de los sacerdotes o religiosos que dedican su vida a la atención de enfermos. Es más bien un impulso del alma que nos lleva a salir de nosotros mismos, de nuestro pequeño mundo, para dedicar unos minutos a los demás.

Cuántas veces experimentamos un gran alivio en medio de nuestra enfermedad cuando se acerca nuestra madre con una sonrisa o cuando un amigo viene a darnos un saludo. A veces basta una llamada, una simple palabra para hacer más ligero el peso de quien sufre.Este pequeño gesto de visitar a un enfermo es una gran voz que se levanta en el mundo de hoy para decirle que no somos indiferentes, que sí nos importan los demás. El dolor ajeno nos hace más humanos, más sensibles y nos enseña a valorar el precioso don de la salud y de la vida que Dios cada día nos regala.
Víctor Ramirez, L.C.


630 - Perder los nervios


Uno de los discípulos se acercó a su maestro y le preguntó:
-Maestro, me he fijado que usted nunca pierde la calma y la serenidad. Incluso cuando ha habido alguna situación algo tensa con algún alumno. No ha dicho alguna palabra no adecuada, usted no se ha alterado y ha reconducido la situación, ¿cómo lo hace?
-Cuando alguien te ofrece algo que no quieres ¿Lo recibes?
-Por supuesto que no, respondió el discípulo.
-Bien, prosiguió el maestro, si alguien intenta ofenderme o decirme algo desagradable, está ofreciéndome algo. En ese caso se trata de una emoción negativa -enojo o rabia por ejemplo- que puedo decidir aceptar o no aceptar. 
-Si yo me siento ofendido, o me pongo furioso, estaré aceptando "su regalo", y prefiero regalarme paz y serenidad. 
-El enojo de la otra persona pasará, pero yo no lo quiero, no quiero que se quede conmigo porque no me interesa tenerlo. Yo no puedo controlar lo que hay en el corazón de la otra persona, pero de mí depende lo que pongo en el mío. No admitiré emociones negativas.
-Además, si se trata de una persona a la que quiero, y respondo con agresividad, lo único que conseguiré es que los dos nos hiramos, y eso no será bueno.
-Muchacho, prosiguió el maestro, la vida siempre te da la oportunidad de ser feliz o de amargarte. Tú eliges.


629 - Buenos deseos


La primera indicación: perseverancia, no basta con los buenos deseos que acaban en nada. Hay que ser constantes, intentarlo, seguir en el empeño, Teresa conoce las muchas dificultades que quitan las ganas de continuar hacia el propio conocimiento. Por eso hace falta un empeño decidido, una voluntad firme, fuerte que se traduce en perseverancia. Es importante que los comienzos sean por el buen camino, no errar en los fundamentos, importante entender lo que es fundamental y descartar lo accesorio; y propone un medio que ella ya ha experimentado. Lo explicará en estas moradas.

Dos cosas a destacar en estas segundas moradas: En primer lugar Teresa las describe como un combate, para ella siempre están presentes las batallas de la vida, las muchas contradicciones, dificultades y conflictos, por eso se necesita perseverancia para no desanimarse ni echarse atrás. 
Perseverancia y Buenos Deseos – V Centenario de Santa Teresa (Mª Rosa Bonilla)

628 - Nunca podemos elegir el mal


A menudo me preguntan que puede hacer un votante que sea moralmente aceptable cuando hay dos candidatos que compiten y ambos apoyan el aborto. Recomiendo hacer una simple pregunta: ¿Cuál de los dos candidatos hará menos daño a los niños por nacer si resultara electo?
Por ejemplo, ¿alguno de los dos candidatos está dispuesto a prohibir el aborto de parto parcial? ¿Alguno de los dos candidatos está dispuesto a poner algunas restricciones al aborto libre y fácil? ¿Alguno de ellos apoya la notificación a los padres, o el consentimiento de los padres o períodos de espera? ¿Ha expresado alguno de ellos su deseo de prohibir los abortos tardíos, o apoyar los centros de asistencia a embarazadas? ¿Están a favor de regulaciones más estrictas para los abortuarios? ¿Acaso alguno ha expresado su apoyo a esta idea? Nadie dice que ese sea el objetivo final. Pero formule estas preguntas simplemente para ver si existe alguna ventaja de un candidato sobre el otro.
Uno de los dos será electo. No hay duda de ello. Así que ahora no tiene la libertad de elegir al candidato que quiera. Fuerzas que no controla han limitado sus opciones. Cualquiera sea el resultado de las elecciones, el que resulte elegido no tendrá la posición sobre el aborto que esperamos de nuestros funcionarios.
En este caso es moralmente aceptable votar por el candidato que hará el menor daño. Esto no significa “elegir el mal menor.” Nunca podemos elegir el mal. Pero en el caso descripto anteriormente, no estaría eligiendo el mal. ¿Por qué? Porque al elegir limitar el mal, Ud. está eligiendo un bien.
Puede tener la conciencia tranquila en este caso, porque sabe que no hay ninguna ley que jamás pueda legitimar ni siquiera un aborto. Si el candidato piensa que algunos abortos son justificados, Ud. no está de acuerdo. Más aún, está haciendo lo más que puede para promover la protección de la vida.
Votando puede hacer que el peor quede afuera. Tratar de hacer eso no solo es legítimo sino bueno. Algunos piensan que no es la mejor estrategia. Pero es moralmente aceptable.
El cardenal John O’Connor, en un folleto especial sobre el aborto, escribió sobre este tema. “Supongamos que todos los candidatos apoyan el “derecho al aborto”… Uno podría tratar de determinar si la posición de un candidato es más favorable al aborto que la del otro. En igualdad de condiciones, uno podría votar moralmente por aquel que tiene una postura menos favorable.” (1990, “Abortion: Questions and Answers”)
¿Que pasaría si un tercer candidato que no tiene una amplia base de apoyo tiene la posición correcta? Por supuesto, que deberíamos trabajar duramente para construir una base de apoyo para que esa persona sea electa. Pero eso no se hace el día de las elecciones. Toma años de trabajo, que deberían empezar ahora.
Mientras tanto, recuerde que su voto no es un voto por la canonización. Es una transferencia de poder. Podemos votar por un candidato que no sea perfecto porque no estamos usando nuestro voto para hacer una declaración, sino para cooperar para que se alcancen los resultados más aceptables en vista de las circunstancias.
Fr. Frank Pavone, M.E.V.- National Director, Priests for Life